sábado, 14 de julio de 2012


¿Qué es lo que quiere Dios de ti?



Josué 1.8-9
8   Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
9  Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

1.     Medita en su palabra:

Salmos 119.105
105  Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.

Cuando hablamos de una lumbrera (Definición: cuerpo que desprende luz) estamos hablando de algo que nos puede servir para alumbrar nuestro diario caminar ya que su palabra nos dice que día a día meditemos en ella porque cuando hablamos de un camino y de una luz evidentemente estamos hablando de una verdad de un camino y de la vida misma unida en un nombre que es sobre todo nombre que es Jesucristo el señor.

 2.     Haz conforme está escrito

Desde que el hombre descubrió la escritura, Dios dio por sentado de que el hombre sería capaz de recibir y de transmitir un pensamiento que puede resultar benigno o maligno para su semejante porque hay muchos escritos transformados en normativas y sentencias que pueden regir la vida de los pueblos y las naciones de forma acertada o desacertada.
Dios nos recomienda algunas normativas que fueron escritas hace varios cientos de años y que dicen que hagas conforme está escrito y que nos enseñan, en sus escrituras, “ámame con toda tu mente, tu corazón, tus fuerzas, tu ser”. Esto te pide porque somos capaces de cumplir esta normativa por cuanto es Dios nuestro creador quien lo dice porque conoce a la perfección el potencial instalado en lo más profundo de nuestro ser. Nos ordena honrar padre y madre, no matar, no robar, no tomar el santo nombre de Dios en vano, no desear los bienes del prójimo y muchas normativas más que podríamos decir: “ama a tu prójimo como a ti mismo”; que en esto consiste el amor, que siendo aún pecadores abominables en su presencia, él mismo dio su vida por nosotros entregando por el precio de nuestros pecados su unigénito hijo Cristo Jesús.

 3.     Harás prosperar tu camino y todo te irá bien

Hay muchos predicadores que han tomado la prosperidad como fuente de ganancia haciendo del cristianismo y de la piedad un mercado que el Señor lo definió como cueva de ladrones. Han tomado:

3 Juan 2: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Esto es solamente un versículo de la escritura. Considero que es buena si no se saca de contexto porque el verso siguiente (el regocijo de Juan) era por el tremendo testimonio del anciano Gayo de cómo caminaba en verdad y como testificaba de la verdad de Cristo. En otras palabras la prosperidad es buena cuando empieza por el espíritu porque esto hará que nos facilite caminar por el camino angosto que conduce al cielo para el gran encuentro glorioso con Jesús en la Nueva Jerusalén. Pero cuando la prosperidad solo se ve convertida en signo de euros o dólares se convierte en lo que le dijo Pablo a Timoteo:

1 Timoteo 6.10: porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Necesitamos el dinero para desarrollar muchos proyectos, para sostener nuestras familias, negocios, empresas, pero el Señor dice que eso es añadidura según el evangelio de San Mateo:

Mateo 6.33: Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

4. Esfuérzate y sé valiente
¿Qué pide el Señor entonces al creyente? Hay algunos hombres que predican la palabra de Dios y dice que tenemos que pagar un precio.
Para reunirse con Cristo, para ir a las bodas del cordero y para estar en la presencia del padre no hay precio que el hombre pueda pagar porque la condición del hombre, dice su palabra que su corazón es malo desde su juventud.

Génesis 8.21: Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.

¿Y siendo malo que precio pueda pagar? Dios vio esta condición. Que para el hombre era imposible pagar un precio por su salvación. La única forma de cumplir con este precio fue dejando a su amado hijo morir de una manera terrible en mano de pecadores. Derramó hasta lo último de su sangre en castigo por nuestra paz. Entonces el señor nos dice solo esfuérzate (Definición: hacer esfuerzos con algún fin). Eso es de manera personal ya que habrá hombres o mujeres más o menos esforzados. Porque dice la palabra de Dios que muchos caminan al 30, 60, 100%, pero Dios para iniciar algo en nuestras vidas que sean de beneficio total nos habla con amor que seamos esforzados, que no temamos, que si nos faltan las fuerzas, digamos fuerte soy en el señor.
Que seamos valientes (Definición: decidido y vigoroso). SI uno no es decidido y vigoroso pasa a engrosar la calle de los rendidos. Del grupo que el mundo dice son carne de cañón. El señor quiere que no seamos cobardes porque estos tienen ya un lugar preparado de tinieblas y horror que han de devorar no solamente los cobardes sino aquellos que se rebelan contra el creador de los cielos y de la tierra, supremo señor de toda la creación.

QUE EL SEÑOR LES BENDIGA Y LES GUARDE EN SU PRECIOSO NOMBRE. ALCANZÉIS PUES LLEGAR AL CIELO, REUNIRSE CON ÉL Y COMO DIRÍA SU PUEBLO SANTO; ¡SHALOM! (QUE LA PAZ SEA CONTIGO). SU HERMANO MANUEL RUIZ ¡AMÉN!